Llevo unos días probando y experimentando con Second Life, y mis sensaciones son contradictorias.
Por una parte, el concepto de “mundo virtual tridimensional” y el enfoque relacional me parecen tremendamente innovadores y atractivos.
Pero detecto una cierta complejidad de cara a usuarios medios de internet que me parece un verdadero obstáculo al desarrollo de la aplicación. Además, estoy viendo a Second Life como objeto fundamentalmente marketiniano para muchísimas empresas: “hay que estar en Second Life” (sic). Parece, actualmente, la forma más efectiva de captar la atención de los medios.
No me está apasionando, pero merecerá la pena seguir de cerca su evolución, porque el buzz que ha generado a su alrededor es importante.
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