Si, como yo, utilizas WordPress en tu blog o como CMS, conviene que te actualices a la útima versión: la 2.8.4.
Lorelle detalla muy bien la problemática en su blog (en inglés).
Creo que no te apetecerá acabar como Robert Scoble: hackeado y con dos meses de contenido desaparecidos. Así que toma precauciones: actualízate a la última versión de WordPress.